La última vez que mi prima Natalia subió a Asturias a visitar a su abuela me trajo de regalo las fabes de esta receta, venían envueltas en papel y parecían de un sitio de los de toda la vida, en estos días su abuela ha fallecido y no ha podido ir a despedirse por el Estado de Alerta Sanitaria, así que esta receta va dedicada a mi familia de Madrid ❤

Ingredientes: para 2 personas.
- Medio paquete de fabes, serian 350gr
- Una malla de almejas frescas unos 500gr.
- 1 cebolla.
- 2 hojas de laurel.
- Unas hebras de azafrán
- 8 dientes de ajo
- Un vaso vino blanco.
- 1 cuchara grande de harina.
- Un poco de perejil fresco.Aceite de oliva y sal.

Elaboración:
El día antes pon a remojo las fabes, tienen que estar totalmente cubiertas y con agua. Las almejas ponlas en agua fría con sal gorda y metelas en la nevera para que se limpien y suelten la tierra que puedan tener.
Escurre bien las fabes y en una olla ancha, añade las fabes y agua hasta cubrirlas de sobra, que queden al menos 4 dedos de agua por encima. Pon el fuego al máximo y cuando empiece a hervir, añade media cebolla pelada, las hojas de laurel, 2 dientes de ajo pelados, un chorrito de aceite de oliva y sal. Baja el fuego (yo uso vitrocerámica y la puse al 2) y deja que se cueza durante 2 horas o un poco más, vas probando las fabes que estén tiernas y si ves que se está quedando sin agua puedes añadir un poco más, sin que el agua llegue a hervir para que las fabes no se rompan. Muévelo de vez en cuando agitando la olla, no uses cucharas ni espátulas.
Mientras las fabes se van terminando de cocer, ponemos a escurrir las almejas.
Pela y corta la media cebolla muy finita, también los dientes de ajo y el perejil. Ponlo todo en una sartén con un poquito de aceite de oliva a fuego medio, y hasta que esté doradito, añade la harina tamizada para que no se haga grupos mientras vas removiendo, después agrega el vino blanco poco a poco sin dejar de remover. Y ahora incorpora las fabes y el azafrán, cuando las almejas se vayan abriendo del todo, añadelo al cardelo con las fabes y tenlo una media hora más a fuego bajo para que se mezcle todo bien, pruebalo y ajustalo de sal. Déjalo reposar y a comer! Maridalo con un vino blanco y a mi no me hizo falta ni pan.
Suena: Álvaro Laguna – Tigo.
